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La diabetes se ha convertido en un creciente problema
de este siglo. Ahora se encuentra entre las principles
causas de muertes no infecciosas en los Estados
Unidos.
Dos hormonas producidas por el páncreas- insulina y
glucagón- cooperan para mantener el azúcar de la
sangre en el nivel correcto. Cuando los niveles de
azúcar son muy altos, el páncreas envía insulina para
forzar a la glucosa de la sangre a entrar a las
células. Si los niveles de azúcar son muy bajos,
glucagones envían glucosa a la sangre para crear
energía adicional.
La Diabetes ocurre en dos formas. La más seria es la
llamada diabetes juvenil o diabetes tipo 1, que se
presenta en la niñez o en la adolescencia temprana.
Puede aparecer por un ataque al sistema inmunológico,
por la producción de la insulina de las células del
páncreas o por las receptoras de insulina entre los
tejidos.
En la diabetes juvenil una deficiencia esencial de
ácidos grasos puede causar que el sistema inmune se
vuelva en contra del cuerpo en vez de defenderlo.
La forma más común, diabetes tipo 2 , aparece en la
vida adulta. En la gente que por herencia
está predispuesta a este tipo de diabetes, una dieta
alta en azúcar y con poca fibra puede tarde o temprano
alterar el mecanismo de producción de insulina.
Hipoglucemia o baja azúcar, puede representar una fase
temprana de la diabetes en la cual un pequeño
detonador hace que el trabajado páncreas mande al
cuerpo mucha insulina.
Eventualmente , el cuerpo no responde a las señales
del páncreas y los niveles de azúcar e insulina de la
sangre suben.
Como podemos ver todas las hormonas ejercen su control
sobre las células a través de la estimulación de la
producción local de las post glandinas.
En su turno pasan el mensaje de las hormonas a las
células individuales. Las postglandinas esencialmente
están hechas de ácidos grasos . Por lo tanto la
deficiencia de ácidos grasos esenciales o de vitaminas
y/o minerales interfiere con la producción y
efectividad de las postglandinas.
Los ácidos grasos esenciales también afectan la
habilidad de las células del cuerpo para responder a
la insulina. Un estudio realizado en 1993 por
investigadores australianos encontró que la
resistencia a la insulina está relacionada con la
clase de ácidos grasos que elaboran las membranas de
las células.
Entre más Omega 3 y Omega 6 existan en las membranas
de las células de un adulto
diabético, los tejidos responden mejor a la insulina.
Parece que algunos diabéticos están bloqueados para
convertir la cadena pequeña de ácidos linoleicos Omega
6 en cadenas largas de los ácidos que necesitan las
membranas de las células y las postglandinas. Todos
los suplementos dietarios que contienen aceites Omega
3 y Omega 6 o ácidos linoleicos superan el proceso de
bloqueo.
El daño en los nervios es un problema muy grande para
las personas diabéticas. Puede ser detenido y hasta
revertido por estos suplementos..
La degeneración de la pantalla de proyección en la
retina del ojo en el cual la luz pasa a través de los
ojos es conocida como una causa común de ceguera en
los casos severos de diabetes.
El aceite Omega 3 es la más abundante grasa
polisaturada de la retina. Los altos niveles de azúcar
observados en la diabetes bloquean la acción de este
aceite. El bloqueo puede superarse comiendo pescado
fresco de aguas profundas ( no fácil de obtener en
nuestro país) o suplementos dietarios de comprobada
calidad.
tal como en el caso del cáncer, los estudios indican
que la dieta alta en fibra puede ayudar a prevenir la
diabetes, o afectar su curso ya que reduce los
requerimientos de insulina. Los suplementos de Omegas
tienen igual acción.
Normalmente la fibra actúa como una defensa en el
tracto digestivo a través de la eliminación lenta del
azúcar a la sangre.
En los últimos años han proliferado los estudios
serios sobre las deficiencias del Omega 3, que
comenzaron en las enfermedades cardiovasculares para
expandirse muy pronto a otras muchas.
Es evidente que el apogeo de estas enfermedades
es el resultado de la modernización y ese bamboleo de
los ácidos grasos esenciales en nuestra dieta,
producto de la deficiente alimentación. Por ello cada
vez más se impone la administración de suplementos
dietarios para reemplazar la mala calidad de lo que
ingerimos
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