Saberes & Sabores
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La
hiperuricemia se da como consecuencia de un trastorno en
el metabolismo de las purinas, componentes de las
proteínas que en el organismo se transforman en ácido
úrico. La acumulación de ácido úrico en sangre da lugar a
la formación excesiva de sales de urato monosódico, unas
sales cristalizadas que pueden depositarse en cartílagos,
huesos y articulaciones, dañarlos y generar síntomas
crónicos de artritis.
Como consecuencia de años de hiperuricemia mantenida
puede aparecer la gota, una enfermedad de mayor
prevalencia en hombres a partir de los 35 años de edad.
Esta enfermedad se caracteriza por la aparición de un
intenso dolor que se inicia en el dedo gordo del pie y va
subiendo por toda la pierna, aunque también puede afectar
a codos y muñecas.
Las personas que padecen hiperuricemia o gota han de
limitar el consumo de alimentos con alto contenido en
purinas como es el caso del pescado azul, mientras que
pueden consumir pescado blanco porque éste es pobre en
dichas sustancias.
Alergia al pescado
El pescado es uno de los alimentos que mayor número de
alergias provoca. Éstas pueden producirse tanto por el
consumo de pescados blancos como azules.
En estos casos, la solución radica en eliminar de la
dieta los pescados, sus derivados y aquellos productos
que puedan contener como ingrediente algún componente del
pescado.
Los causantes de la aparición de las alergias son el
parásito Anisakis, las propias proteínas del pescado o la
histamina que se forma al descomponerse el pescado.
La anisakiasis o anisakidosis
Es una enfermedad causada por el parásito Anisakis, un
gusano de aproximadamente 2 centímetros de largo, cuyas
larvas viven en el músculo y en la cavidad abdominal de
especies como la merluza, el bacalao, el atún, los
cefalópodos (calamar, sepia y pulpo) y los crustáceos
(cangrejos, langostas...), entre otros.
Si se ingiere pescado crudo, ahumado, en salazón,
marinado, en escabeche o poco cocinado y que esté
contaminado con Anisakis, el parásito se introduce en el
humano. Hay personas sensibles a estos parásitos, que
pueden producirles una alergia, en ocasiones grave, cuyos
síntomas más frecuentes son picor cutáneo, erupción y
dificultad respiratoria. Además de causar una reacción
alérgica, el Anisakis puede dar lugar a una parasitación
gástrica, es decir, puede enclavarse en el estómago,
producir inflamación y, en los casos más graves, perforar
el estómago y el intestino o desplazarse a otros órganos.
La manera de eliminar el parásito y sus larvas es a
través de la congelación o mediante un cocinado profundo.
Alergia a la proteína del pescado
Hay personas que presentan reacciones alérgicas frente a
determinados componentes de alimentos, como así sucede
con las proteínas del pescado.
El sistema inmunológico de quienes padecen una alergia a
las proteínas del pescado reacciona ante la presencia de
estos nutrientes mediante la formación de anticuerpos
que, tras una serie de reacciones, provocan la aparición
de diferentes sustancias entre las que se encuentra la
histamina. Esta sustancia es la responsable de la
aparición de reacciones alérgicas que se manifiestan con
síntomas respiratorios (asma, rinitis, edema de laringe);
cutáneos (urticaria, hinchazón de párpados, labios y
pómulos, dermatitis); gastrointestinales (náuseas,
vómitos, diarrea, dolor abdominal); y síntomas
neurológicos porque en ocasiones la alergia al pescado
provoca migrañas.
La alergia causada por pescados o mariscos es más
duradera en su sensibilización y puede perdurar décadas o
toda la vida. En estos casos, el único tratamiento
probado y eficaz consiste en llevar una dieta exenta de
pescado y derivados, sin olvidar que hay otros productos
en el mercado que incluyen entre sus ingredientes
diversos componentes de los pescados.
Los pescados que más alergias presentan son bacalao,
abadejo, salmón, trucha, atún, anchoa y caballa. Suele
existir alergia cruzada entre estos pescados, lo que
significa que la persona alérgica a uno de los pescados
citados lo suele ser también a los restantes.
Intoxicación por histamina
Los síntomas de la intoxicación por histamina son
similares a los que se presentan en una alergia al
pescado, aunque esta intoxicación no ha de confundirse
con una alergia.
El pescado en relación con la salud
La contaminación por histamina puede deberse a distintos
alimentos como quesos, vinos o embutidos, si bien el
pescado es el alimento que la provoca con mayor
frecuencia. Esta contaminación aparece como consecuencia
de la conservación del pescado a temperaturas inadecuadas
o por una manipulación poco higiénica. Por tanto, la
presencia de grandes cantidades de histamina en los
pescados es un indicador de falta de frescura.
Cuando el pescado comienza a alterarse, se libera un
aminoácido denominado histidina, que por ser utilizado
por los microorganismos presentes en el pescado da lugar
a histamina, sustancia que se acumula en el músculo del
pescado. Cuando la persona ingiere ese pescado
contaminado con histamina sufre síntomas similares a los
que aparecen en una alergia alimentaria.
Hipertensión arterial
Las personas con hipertensión o problemas de retención de
líquidos pueden consumir pescado fresco tanto azul como
blanco.
Sin embargo, han de restringir el consumo de pescados o
derivados cuyo proceso de elaboración requiera el empleo
de sal. Este es el caso de las conservas y semiconservas
de pescado, el caviar y sucedáneos, así como el pescado
curado, en el que se incluyen los desecados, ahumados y
salados, e incluso el pescado congelado. En la
actualidad, parte del pescado que se vende congelado se
congela a bordo de los barcos, lo que garantiza la buena
calidad del pescado gracias a la rapidez con la que se
eviscera y congela.
Para la congelación se utiliza agua de mar, lo que
provoca un ligero aumento del contenido de sal en el
pescado así congelado.
En el caso de las conservas, del caviar y sucedáneos y de
los pescados curados, la sal se emplea como conservante
gracias a su capacidad de absorber agua de los tejidos,
lo que hace que microorganismos que necesitan agua para
desarrollarse no puedan hacerlo y por lo tanto no sean
capaces de deteriorar el alimento.
Los expertos recomiendan no sobrepasar los 5.000-6.000
miligramos (5-6 gramos) de sal diarios en la dieta. Esta
cantidad incluye la sal añadida a algunos productos para
su fabricación, así como la empleada en la preparación y
el cocinado de los alimentos.
Algunos ejemplos de contenido en sodio por 100 gramos de
pescado: conservas de pescados - sardinas, anchoas, atún,
bonito - (500-800 miligramos), bacalao, trucha o salmón
ahumados (1.000-1.200 miligramos), bacalao salado (8.100
miligramos), bacalao salado remojado (3.100 miligramos),
caviar (814 miligramos), sucedáneos de caviar (1.500
miligramos).
El consumo habitual de este tipo de productos supone un
aporte excesivo de sodio, por lo que conviene no abusar
de ellos.
En definitiva, es importante consumir pescado con la
misma frecuencia que carne porque su perfil lipídico es
más saludable y el contenido proteico es similar. En
cuanto al pescado azul, es recomendable que esté presente
en la dieta al menos 2 veces por semana, aunque en caso
de presentar niveles altos de colesterol en sangre o de
padecer alguna enfermedad cardiovascular, lo aconsejado
es consumir pescado azul hasta 4 veces por semana,
incluyéndolo siempre dentro de una dieta sana, variada y
equilibrada.
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