Son
dos de los seis únicos cocineros españoles que
ostentan tres estrellas Michelin, el máximo
galardón otorgado por la guía francesa. Ferran
Adrià y Santi Santamaria coinciden en otro oficio:
son asesores gastronómicos de grupos hoteleros.
Pero la metilcelulosa, una sustancia química
utilizada en la alta cocina y generalizada en la
industria alimentaria como gelificante, fue el
motivo de su distanciamiento. Ahora, Ambos chefs
catalanes trabajarán, por primera vez, bajo la
misma organización empresarial. Es una de las
consecuencias más paradójicas de la alianza entre
NH y Hesperia, anunciada esta semana y por la que
la cadena presidida por Gabriele Burgio pasará a
gestionar los 51 establecimientos de su hasta ahora
rival.
Las cadenas ficharon estos chefs de cabecera para
reforzar su oferta culinaria. NH inició su noviazgo
con Ferran Adrià a través de La Terraza del Casino,
en Madrid, donde ostenta hoy una estrella Michelin,
bajo la tutela de Paco Roncero, el representante de
Adrià en Madrid. Mientras, Hesperia y Santi
Santamaria tienen un acuerdo de colaboración desde
2000, materializado en los restaurantes Santceloni
(Madrid) y Evo (Barcelona), con dos y una estrella
Michelin, respectivamente.
Efecto en los fogones
Tras la alianza de NH y Hesperia (con una cifra
conjunta de facturación de 1.760 millones de
euros), la primera eleva su peso en la gestión y la
segunda logra entrar en el consejo del grupo
hotelero cotizado (donde tiene un 25,08% del
capital). ¿Qué impacto gastronómico tiene este
pacto? Por ahora, y mientras la operación se
cierra, no hay ninguna decisión tomada.
«A las cadenas les interesa mantener a los dos
chefs; parece complicado que opten por uno de ellos
e impensable que rescindan el contrato con alguno»,
opinan fuentes del sector de la restauración.
"Gracias a Adrià y Santamaria, NH y Hesperia tienen
restaurantes multigalardonados que, a pesar del
elevado coste de mantenimiento, refuerzan su
imagen, sobre todo, frente a la clientela
extranjera, que valora mucho las estrellas Michelin",
añaden.
Con una abstracta calculadora culinaria en la mano,
Adrià ganaría por regentar elBulli, considerado el
mejor restaurante del mundo; aunque Santamaria
aporta más estrellas (tres) a Hesperia, frente a
una de Adrià en NH (que tiene otra distinción
Michelin en un hotel de Alemania, ajeno al
asesoramiento de Adrià). En todo caso, ningún grupo
hotelero en el mundo puede presumir de tener en sus
filas a dos cocineros tan bien situados y
triestrellados.
Adrià, que ha ido abandonando varias asesorías,
siempre ha visto su acuerdo con NH como un
compromiso que mantendrá mientras Gabriele Burgio
siga en la presidencia de la cadena. El grupo
parece haber rentabilizado el fichaje del líder
mundial de la cocina de vanguardia.
Si NH y Hesperia (con cuyo pacto entierran una
larga pugna) mantienen las asesorías con sus chefs,
lograrán sentar a la misma mesa a dos cocineros que
se han visto inmersos en un crudo enfrentamiento.
En mayo de 2008, Santamaria aprovechó el
lanzamiento de su libro La cocina al desnudo para
arremeter contra la alta cocina española en general
y contra su artífice, Ferran Adrià, en particular.
Su crítica se sustenta en un argumento: el uso de
sustancias químicas como ingredientes de la
gastronomía más top, lo que, según Santamaria,
puede conllevar riesgos para la salud del comensal.
En pleno boom culinario
La polémica llegó en plena era dorada de la
gastronomía made in Spain, que, bajo el efecto
Adrià, ha multiplicado su negocio y su capacidad
exportadora. Santamaria, que se ganó la rebelión de
buena parte de sus colegas, sigue a día de hoy
insistiendo en un boicot contra su persona a causa
de un discurso directo y, según él, sincero. En la
práctica, sus críticas perdieron fuerza cuando se
filtró que el propio Santamaria usaba en sus platos
algunas de las sustancias químicas que tanto
criticaba.
Adrià, investido doctor honoris causa por varias
universidades y que tiene un acuerdo de
investigación con Harvard, optó por ignorar estos
comentarios, sobre los que nunca se pronunció.
Parte de sus colegas lo achacaron a envidias
profesionales.
¿Puede la operación empresarial NH-Hesperia unir lo
que la hoguera de las vanidades culinarias separó?
En unas semanas, el gastrouniverso español tendrá
la respuesta.
Fichaje en el Casino
Cuando NH asumió la gestión del Casino de Madrid,
decidió fichar al chef de elBulli, que desde 1998
era asesor de su restaurante, La Terraza. Ferran
Adrià (Hospitalet, Barcelona, 1962) ha creado para
NH los conceptos FastGood (locales de comida
rápida) y las cafeterías NHube. Además, firma la
oferta del Casino a través de su hombre en Madrid:
Paco Roncero. Este chef trabajaba en este centro
desde 1991; fue allí donde conoció a Adrià y
arrancó su relación con NH.
Roncero es el artífice de la estrella Michelin de
La Terraza y, desde 2006, es director de este
histórico centro. Gracias al acuerdo con NH,
Roncero abrió en 2008 el neobar de tapas Estado
Puro, en Madrid, y gestiona el negocio de
elBullicatering en toda España, excepto en
Cataluña.
De Santceloni a Evo
Hesperia firmó un contrato de colaboración con
Santi Santamaria (Sant Celoni, Barcelona, 1957) en
2000, con el objetivo de crear el proyecto del
restaurante Santceloni en Madrid. Este
establecimiento, en el Hotel Hesperia Madrid,
obtuvo un año después su primera estrella Michelin
y, en 2005, la segunda. Además, Santamaria asesora
el restaurante Evo, en el Hesperia Tower (en
Hospitalet, Barcelona), desde la inauguración de
este hotel en 2006.
Aunque se muestra muy crítico con los
asesoramientos empresariales de los chefs, en su
cartera acumula varios contratos hoteleros, además
del que mantiene con Hesperia: los restaurantes
Tierra, en el Hotel Valdepalacios, (Toledo); y
Ossiano, en el resort Atlantis The Palm, en
Dubai.en los últimos años, producto de la acción de
las bandas criminales, en especial del cartel de
los Arellano Félix.