Todos
hemos escuchado en más de una ocasión que algunas
frutas engordan, que las verdes, ácidas o inmaduras
son malas para el reumatismo, que comer las más
dulces es peligroso si se sufre diabetes, que
causan dolor de cabeza, favorecen la digestión o,
como el melón, son indigestas si se toman de noche.
Pero la realidad es que no se ha hallado
información científica que avale tales
aseveraciones.
Por MAITE ZUDAIRE
Las más dulces
El plátano, los higos, las uvas, los caquis o
palosantos y la chirimoya son las cinco frutas que
se consideran más energéticas. Muchas personas que
siguen una dieta de adelgazamiento, o tienen
diabetes, las evitan porque creen que contienen
demasiados azúcares y calorías. El plátano aporta
unas 90 calorías por cada 100 gramos, casi el doble
que el resto. La chirimoya unas 80 calorías. Los
caquis, las uvas y la granada, entre 60 y 65
calorías. Pero otras contienen alrededor de 30 ó 35
calorías por cada 100 gramos, incluidos los higos,
sobre los que se tiene un concepto equivocado.
De acuerdo a estos resultados, algunas frutas son
el triple de energéticas que otras. Sin embargo, es
preciso considerar la cantidad que se consume de
cada una de ellas. Un plátano tipo "canarias", sin
piel, pesa alrededor de 85 gramos, mientras que una
manzana mediana pesa unos 170 gramos. Por tanto,
las calorías que aportan ambas frutas son casi las
mismas: entre 65 y 75 calorías. En su justa medida,
todas las frutas pueden formar parte del plan de
alimentación en caso de obesidad y de diabetes.
Problemático ácido oxálico
El ácido oxálico es uno de los componentes de los
alimentos que se debe tener en cuenta en patologías
renales como la urolitiasis debido a la presencia
de cálculos de oxalato de calcio. Entre el 70% y el
80% de los cálculos renales están compuestos de
esta sustancia, detectada en mayor o menor medida
en todos los vegetales, ya que forma parte de su
pared celular.
En algunos casos, se debe limitar la ingesta de
ácido oxálico a 50 miligramos o menos por día
Esta patología exige un tratamiento dietético
característico. Las frutas y las verduras son los
grupos de alimentos que se deben considerar para
adecuar la dieta. La vitamina C (ácido ascórbico)
es un componente precursor de la génesis de ácido
oxálico en el organismo. Por ello, las frutas con
abundante vitamina C también lo son en este ácido.
Es el caso de los albaricoques, las cerezas y las
guindas, las ciruelas, las fresas, los cítricos
como mandarinas y naranjas, el kiwi, la piña y las
uvas negras.
Estas frutas contienen entre 10 y 25 mg de oxalato
por cada 100 gramos. Las grosellas, las frambuesas
y los arándanos contienen doble o triple cantidad
de oxalatos (50 mg/100 g) por término medio, si
bien su consumo es muy puntual. La misma proporción
de espinacas o de remolacha tiene hasta 300
miligramos de oxalatos, por lo que están
consideradas las hortalizas más problemáticas.
Si el ácido oxálico está en exceso o si el
organismo no es capaz de metabolizarlo y
degradarlo, se liga con el calcio y da lugar a
sales insolubles de oxalato cálcico. La mayor
cantidad en el organismo procede de la formación
endógena más que de la dieta. Incluso el 40%
proviene del ácido ascórbico de alimentos como las
frutas. Por este motivo, el consumo abundante,
sobre todo en primavera y en verano, puede agravar
las piedras en el riñón. En los casos más graves,
se debe limitar la ingesta de este compuesto a 50
miligramos o menos por día. El objetivo terapéutico
es hacer una dieta baja en oxalatos, pero también
controlada en calcio, vitamina C y proteínas
animales.
Frutas desecadas y urticaria
En el secado industrial de las frutas se añaden a
menudo aditivos conservantes derivados del azufre,
conocidos como sulfitos (del E220 al E228), para
evitar que se resequen en exceso. El punto flaco de
estos aditivos es que pueden provocar crisis de
asma en individuos con esta enfermedad y reacciones
alérgicas en personas hipersensibles.
Otros aditivos que pueden causar urticaria de
contacto son los benzoatos. Son también
conservantes y se distinguen con las siguientes
denominaciones: ácido benzoico (E 210), benzoato
sódico (E 211), benzoato potásico (E 212) y
benzoato cálcico (E 213). Las personas sensibles al
ácido acetilsalicílico, más conocido como
"aspirina", tienen más probabilidad de manifestar
sensibilidad a los benzoatos dada la semejanza en
la estructura química de ambos compuestos.
Las frutas desecadas (higos, ciruelas, uvas
pasas...), el plátano muy maduro y el aguacate
contienen tiramina. Esta sustancia provoca
constricción de los vasos sanguíneos, que puede
ocasionar migraña en personas propensas. Desde hace
años se investiga para dilucidar las causas de la
potencial asociación entre alergia alimentaria y
migraña. Esto puede explicar que muchas personas
con alergias asocien el malestar tras el consumo de
frutas más problemáticas, como fresas, kiwi,
melocotón o albaricoque.
FRESAS Y KIWIS
Las fresas y los kiwis, además de oxalatos,
contienen salicilatos. Estos componentes causan en
ocasiones a personas hipersensibles reacciones
alérgicas (urticaria y otros síntomas como
irritabilidad, nerviosismo). Las personas afectadas
pueden manifestar también alergia al ácido
acetilsalicílico. Los salicilatos son los
conservantes naturales de las plantas, incluidas
algunas frutas como las fresas y el kiwi; verduras
y hortalizas como los tomates, los champiñones y
los pimientos rojos; y especias y hierbas
aromáticas, como la menta o la lavanda.