Un
nuevo sistema permite optimizar la colocación de
productos en el interior de los medios de
transporte y detectar los puntos débiles de
temperatura. Los alimentos perecederos como frutas,
verduras, carnes y pescados, además de los
productos congelados, deben mantenerse a la
temperatura adecuada de refrigeración o congelación
para garantizar su consumo en buen estado.
La exposición a
unas condiciones térmicas inadecuadas, aunque sea
de forma puntual, provoca en ocasiones pudriciones
o maduraciones incontroladas, así como el
desarrollo de microorganismos que pueden poner en
peligro la seguridad de los alimentos. Conscientes
de la necesidad de garantizar la cadena de frío,
investigadores de la Universidad Politécnica de
Madrid (UPM) y de la Universidad de Bremen trabajan
en la supervisión y control de transportes
frigoríficos como herramienta de trazabilidad y
mejora en la distribución.
La calidad higiénico-sanitaria, nutricional y
sensorial de los alimentos frescos y congelados se
logra mediante una refrigeración adecuada en todos
los pasos, desde la producción hasta su consumo.
Con este fin hay que utilizar un sistema correcto
de conservación y manejo de los productos conocido
como cadena de frío. La rotura de esta cadena en
cualquiera de sus eslabones compromete tanto la
calidad como la seguridad del producto y
desencadena procesos de desarrollo microbiano, así
como reacciones enzimáticas degradantes que dañan y
reducen la vida útil de los comestibles. La
temperatura es un factor crítico en los sistemas de
producción y distribución que debe ser controlado
de forma rigurosa.
Fruto de esta necesidad, investigadores del
Laboratorio de Propiedades Físicas y Tecnologías
Avanzadas en Agroalimentación (LPFTAG), de la UPM,
y especialistas del Centro de Microsistemas (MCB-IMSAS)
de la Universidad de Bremen, han diseñado un método
para la supervisión y el control de transportes
frigoríficos a través de conjuntos automatizados de
monitorización. La técnica permite, una vez
implantada, la detección de anomalías como la
ruptura de la cadena de frío producida por
descontroles en la temperatura. De esta forma, las
incidencias pueden detectarse y asegurar la
correcta trazabilidad de los productos en esta
etapa.
Avances en el transporte
Dispositivos RFID registran temperaturas en toda la
cadena de frío, sin cables ni instalaciones
adicionales
En la investigación, los expertos han utilizado
tecnologías de radiofrecuencia para monitorizar
camiones frigoríficos, controlar su temperatura y
registrar posibles variaciones térmicas en los
alimentos. En el primer paso del trabajo
experimental se realizó un estudio comparativo de
tres sistemas de identificación por radiofrecuencia
(RFID), que permitió seleccionar el método con
mejores prestaciones. A continuación, se instalaron
48 de estos dispositivos en un pallet para estudiar
la distribución de temperaturas y simular
condiciones normales en la cadena de frío. Por
último, se monitorizaron 15 camiones frigoríficos
compartimentados, a diferentes temperaturas de
consigna o recomendadas, incluidos los transportes
de productos ultracongelados.
A partir de los datos obtenidos fue posible
detectar las diferencias registradas en el
termómetro en función de la distancia al equipo de
frío, cuantificar las desviaciones de hasta 12ºC
respecto a la temperatura de consigna y estimar el
número mínimo de sensores necesarios para una
monitorización fiable en camiones frigoríficos. La
utilización de un modelo de predicción de la
calidad que tiene en cuenta las variaciones de
temperatura durante el transporte y distribución
permitió estimar la vida útil de los productos, en
distintas condiciones de la cadena de frío, y
conseguir incrementos en ésta de hasta el 20%. Así
se puede optimizar la distribución de alimentos en
el interior de los medios de transporte, detectar
los puntos débiles y suministrar información útil
para las empresas implicadas.
Tecnología y conservación frigorífica
Los recientes avances en diversas tecnologías
emergentes permiten nuevas aplicaciones en el
ámbito de la conservación frigorífica. Una de ellas
son los sistemas RFID, desarrollados para
identificar de forma inalámbrica todo tipo de
elementos, desde libros en los centros comerciales
hasta vehículos o contenedores de transporte
intermodal. En la actualidad, se dispone de nuevos
dispositivos RFID, del tamaño de una tarjeta de
crédito, que integran un sensor de temperatura y
una memoria. De esta manera es posible registrar
temperaturas a lo largo de toda la cadena de frío
sin necesidad de cablear o realizar instalaciones
adicionales.
Los sistemas de radiofrecuencia se han convertido
en una herramienta de gran utilidad en el campo de
la seguridad alimentaria. Con la implantación de
etiquetas inteligentes, capaces de controlar toda
la información sobre los stocks de alimentos
(origen, lote, fecha de fabricación y consumo
preferente) y de garantizar su trazabilidad, es
posible además conocer el estado del producto
mediante su combinación con sensores de parámetros
de calidad. Esta tecnología se aplica también en
novedosos sistemas de vigilancia de recursos
marinos que garantizan la seguridad del producto.
En estos casos, se obtiene información fiable de
cada tramo, transmitida a una plataforma que actúa
como una gran base de datos centralizada. Ésta la
gestiona y distribuye desde la zona de pesca hasta
el consumidor, en todas las etapas intermedias.
ETAPAS DE FRÍO
La cadena de frío garantiza que los alimentos
perecederos o congelados lleguen de forma segura al
consumidor. Es el sistema formado por cada uno de
los pasos que constituyen el proceso de
refrigeración o congelación. Incluye una serie de
elementos y actividades precisas para mantener la
calidad y seguridad de un producto desde el origen
hasta su consumo. Se denomina "cadena" porque está
compuesto por diferentes etapas o eslabones.
Si alguno de los pasos se ve comprometido, la
calidad del producto queda alterada. Por el
contrario, una cadena de frío que se mantiene
intacta durante la producción, transporte,
almacenamiento y venta, garantiza que se ha
guardado un rango de temperatura de seguridad en el
que los microorganismos, sobre todo los más
perjudiciales para la salud (si existieran), han
detenido su actividad. Una temperatura de
conservación adecuada preserva las características
del alimento, tanto organolépticas como
nutricionales.
TECNOLOGÍA DE IDENTIFICACIÓN
La identificación por radiofrecuencia (Radio
Frequency Identification, RFID) es un sistema de
almacenamiento y recuperación de datos remoto que
usa dispositivos denominados etiquetas,
transpondedores o tags RFID (similares a una
pegatina que puede ser adherida o incorporada a un
producto, animal o, incluso, persona). El objetivo
es transmitir la identidad de un objeto mediante
ondas de radio a un lector especial RFID o
transceptor que, cuando capta la señal de
identificación, extrae la información y la envía a
un sistema de procesamiento de datos.