Saberes & Sabores
La
cosecha de olivo es una de las actividades económicas más
importantes de la comunidad andaluza. Esta región
concentra casi el 80% de la producción total española.
Desde hace años, un grupo de investigadores de la
Universidad de Córdoba trabaja en el proyecto "Obtención
de nuevas variedades de olivo". Estos expertos pretenden
mejorar la calidad del aceite, la adaptación de las
especies a los nuevos sistemas de plantación y su
resistencia al hongo "Verticillium", un patógeno que
ataca desde la raíz y seca la planta por completo.
Tras varios años de estudio en la Universidad de Córdoba
y en el Instituto de Formación Agraria y Pesquera de
Alameda del Obispo(IFAPA), un grupo de expertos ha
hallado una nueva variedad de olivo denominada "Sikitita".
Esta especie es una mezcla de las variedades "Picual" y "Arbequina",
muy apropiada en plantaciones de olivar en seto. Diego
Barranco, director del proyecto, explica que el método ha
consistido en "obtener plantas genéticamente distintas,
es decir, con los genes diferentes", para favorecer su
crecimiento en invernadero y trasladarlas al campo, donde
se estudian sus características durante cuatro o cinco
años.
La multiplicación de los ejemplares se consigue mediante
estaquillado: se cultiva una parte de las plantas
mejoradas, que forma raíces y favorece el crecimiento de
nuevas especies. Los olivos se reparten en distintas
zonas geográficas y su evolución debe seguirse durante
siete u ocho años. La nueva variedad de olivo surge en un
periodo aproximado de 15 años.
Nueva variedad
El aceite de la nueva especie tiene un sabor afrutado y
dulce
El árbol "Sikitita" se caracteriza por su precocidad en
la producción y un tamaño menor: mide casi un tercio
menos que la variedad estándar "Arbequina". Destaca por
un porte compacto y un volumen de copa en torno a un
60-70% respecto al de la Arbequina. Estas características
favorecen las plantaciones en seto, en las que las
densidades alcanzan los 2.000 olivos por hectárea.
Esta especie tiene un buen rendimiento graso y
extractabilidad. Su aceite se distingue por unas
excelentes cualidades organolépticas y un sabor afrutado
y dulce, con un toque amargo y picante. Los
investigadores afirman que "sus menores costes de poda y
una mayor duración de los setos" podrían desplazar a la "Arbequina"
de las explotaciones superintensivas en todo el mundo.
Más soluciones
En la actualidad, se buscan más variedades de olivo que
respondan bien a las nuevas características de producción
y a los problemas del sector. Diego Barranco considera
que "uno de estos grandes problemas es la mecanización,
sobre todo, a la hora de la recogida". Para solucionarlo,
se adaptan al olivo máquinas específicas.
Otro gran inconveniente es el hongo "Verticillium", un
patógeno que ataca desde la raíz y seca la planta. Este
microorganismo se halla en el suelo, desde donde penetra
en la raíz, pasa a los vasos y comienza a desarrollarse.
La manera más adecuada de controlar este hongo es la
prevención, ya que la lucha química tiene poco éxito.
Tampoco hay que abusar del riego, sino que se debe
localizar el árbol infectado, arrancarlo de raíz y
mantener el hoyo abierto, al menos, durante un año. Hoy
en día se trabaja para conseguir variedades de olivo
resistentes a esta enfermedad.
Difícil obtención
La "Sikitita" es una variedad protegida que sólo puede
adquirirse en viveros con la correspondiente Licencia de
Multiplicación. Los agricultores deben contactar con
estos viveros y firmar un Contrato de Explotación. Es un
cultivo sobre el que se ha escrito en publicaciones como
"Hort Science" y que se ha catalogado como especie
protegida en los países de la Unión Europea y nueve
regiones más del resto del mundo.
Los expertos iniciaron la investigación en 1991 a partir
de una variedad de olivo con excelentes características
(padre), que cruzaron con otro ejemplar (madre).
Utilizaron el árbol "padre" para polinizar el árbol
"madre" y embolsaron las ramas de ambos para que no se
contaminaran. Cuando se recolectaron los frutos, se
separó el hueso y se extrajo la semilla. Del cultivo de
ésta brotaron plantas con genes del padre y de la madre.
CULTIVAR EL OLIVO.
Los principales factores que influyen en la producción
del olivo son la luz y el agua. El terreno elegido debe
carecer de malas hierbas y, en el último arado, hay que
esparcir fertilizantes de fósforo y potasio para que el
árbol crezca mejor durante los primeros años.
Las épocas óptimas para cultivar el olivo son el otoño o
la primavera, ya que no hay riesgo de heladas. La
cantidad de olivos por hectárea depende de las zonas, del
tipo de cultivo (secano o regadío), de la especie de
olivo, del suelo (fértil, profundo o superficial), de la
lluvia (en zonas lluviosas se incrementa la cifra de
árboles) y de la separación entre hileras. Al menos, es
necesaria una distancia de siete metros.
En cuanto a los cuidados fitosanitarios, algunas plagas y
enfermedades, como los ácaros o el repilo, pueden
retrasar el desarrollo del olivo o causar su muerte. Las
malas hierbas son más peligrosas durante los primeros
años. Cuando el olivo crece, su propia sombra reduce la
proliferación de maleza. No obstante, para mitigar las
malas hierbas y los posibles patógenos conviene recurrir
a herbicidas, que se deben administrar antes de que los
olivos produzcan la aceituna.
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