Saberes & Sabores
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La
composición en nutrientes y otras sustancias con efectos
demostrados en la salud es lo que determina que unos
alimentos estén más o menos aconsejados como parte de una
dieta terapéutica en cada enfermedad. Se habla de
dietoterapia cuando se emplean los alimentos por sí
mismos, por su forma de elaboración y por los nutrientes
que contienen, como método seguro y eficaz para la
prevención y el tratamiento ante diversas condiciones de
enfermedad.
Para la salud del corazón y de los vasos sanguíneos está
demostrado científicamente que hay que potenciar el
consumo de alimentos con una serie de particularidades:
riqueza en potasio y magnesio, sustancias antioxidantes
(selenio, vitamina E, vitamina C, vitamina A&), ácidos
grasos insaturados (omega-3, oleico) y proteínas
vegetales. Hay una serie de alimentos cuyo consumo es
recomendable como parte de un plan de alimentación de
prevención cardiovascular:
Las nueces
Las nueces son alimentos grasos muy ricos en ácidos
grasos poliinsaturados, sobre todo, del tipo omega 3, con
un contenido superior respecto a otros frutos secos. Este
ácido graso de efectos cardiosaludables es relevante en
la grasa del pescado azul. Por tanto, una persona que
incluya en su dieta estos alimentos en la cantidad y
frecuencia recomendada, de acuerdo a una alimentación
equilibrada, ya se está beneficiando de sus propiedades.
Los omega 3 proporcionan un efecto protector del corazón
al disminuir el nivel de colesterol y reducir la
viscosidad de la sangre, lo que provoca una disminución
del riesgo de arteriosclerosis y la formación de trombos
(trombosis).
El aguacate
Es un fruto de origen tropical, aunque hoy día es fácil
de encontrar en los mercados durante todo el año. Está
compuesto por grasa, principal componente tras el agua,
por lo que su valor calórico es superior al de cualquier
otra fruta. Aporta una baja cantidad de hidratos de
carbono y menor aún de proteínas. La grasa que contiene
es, sobre todo, monoinsaturada; el 72% del total es ácido
oleico, característico del aceite de oliva. También es
rico en minerales como el potasio y el magnesio, y pobre
en sodio.
Los omega 3 protegen el corazón al disminuir el nivel de
colesterol y reducir la viscosidad de la sangre
Destaca su contenido de provitamina A, vitamina E y
ciertas vitaminas hidrosolubles del grupo B, como la B6 o
piridoxina, importante para el funcionamiento del sistema
nervioso. A pesar de que se recomienda su ingesta, en
particular en las dietas de control del colesterol por la
calidad de su grasa debido a su elevado aporte calórico,
se debe ser cuidadoso con la cantidad que se consume.
Las aceitunas
De las aceitunas se extrae el aceite de oliva, reconocido
por la calidad de su grasa, rica en ácido oleico, como
alimento para la salud cardiovascular. Por tanto, las
aceitunas también cumplen esa saludable función, ya que
además de oleico contienen potasio, carotenoides y
vitamina E, entre muchas de sus virtudes nutricionales.
Además tienen un bajo contenido de azúcares en su pulpa,
a diferencia de otras frutas de sabor dulce.
La cantidad de calorías que aportan es variable y depende
de la cantidad de grasa, que es del 12% en la aceituna
verde y del 30% en la negra desecada. Las olivas serán
más calóricas cuanto más deshidratadas estén. Como
término medio, 100 gramos de pulpa de aceitunas verdes
tienen un aporte energético de 110 calorías, casi tres
veces menos que las negras, con 294 Kcal.
El ajo
El ajo crudo tiene propiedades antisépticas, fungicidas,
bactericidas y depurativas, debido a un aceite esencial
volátil llamado aliína, que se transforma en alicina,
responsable de su fuerte olor, y que se elimina por vía
respiratoria. Aunque también tiene otras propiedades
beneficiosas para el organismo:
* Estimula las mucosas gastrointestinales provocando un
aumento de las secreciones digestivas y de la bilis.
* Es diurético.
* Aumenta las secreciones bronquiales, por lo que resulta
expectorante, desinfectante y descongestionante.
En cuanto a sus beneficios para salud cardiovascular, su
consumo habitual provoca vasodilatación (aumento del
diámetro de pequeños vasos sanguíneos, arteriolas y
capilares), lo que hace que la sangre fluya con mayor
facilidad y que disminuya la presión sanguínea. Si se
atiende a otras propiedades, el consumo habitual de ajo
resulta idóneo en caso de parasitosis intestinales y
procesos infecciosos.
FITOSTEROLES CONTRA EL COLESTEROL
Recientes investigaciones científicas han demostrado que
ciertos componentes de los alimentos vegetales
disminuyen, de forma sensible, la concentración de
colesterol en sangre. Entre ellos se encuentran los
fitosteroles que bloquean tanto la absorción del
colesterol endógeno (el que produce nuestro propio
cuerpo), como el que proviene de la dieta. El colesterol
forma parte de las sales biliares del hígado, que segrega
unos 30 gramos del mismo al día.
La mayor parte de las sales biliares son reabsorbidas a
lo largo del intestino y recicladas por el organismo. Los
fitosteroles impiden la reabsorción de una parte del
colesterol que se segrega en la bilis, para ser excretado
a través de las heces. También impiden la absorción de
parte del colesterol de la dieta en el intestino, lo que
explica sus propiedades cardiosaludables. Así, reducen
los niveles en sangre del LDL, el colesterol perjudicial.
Algunas fuentes de fitosterol son las almendras, nueces,
cacahuetes, pipas de girasol, trigo integral y aceites
vegetales (en especial el de oliva virgen). No obstante,
si no se lleva a cabo una dieta balanceada, un consumo
excesivo también puede implicar determinados riesgos
(reducción de la absorción de vitaminas liposolubles),
sobre todo en embarazadas y adolescentes, cuyas
necesidades de energía y ciertos nutrientes son más
elevadas.
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