Saberes & Sabores
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Jóvenes
cocineros franceses y norteamericanos se dieron cita en
Nueva York para "reinventar" la gastronomía, bajo la
mirada experta del decano y famoso Michel Bras, invitado
de honor y estrella del festival Omnivore en la ciudad
estadounidense.
El primer plato de la degustación de nueve es una entrada
minimalista de tres frijoles peruanos a la sal, maridado
con una copa de champán. Durante tres días, los franceses
Alexandre Gauthier, Pascal Barbot y Michel Gras ensayaron
recetas junto a jóvenes chefs norteamericanos de la nueva
generación: Wylie Dufresne y David Chang, dos estrellas
de Nueva York, y David Kinch, llegado desde California.
El vasco Iñaki Aizpitarte, chef del restaurante
Chateaubriand de París, también participó pero a través
de un video, con propuestas de recetas "luz y sombra",
una forma muy novedosa de encarar la cocina con soplete y
emulsiones.
"La luz y la sombra" es un legendario plato de pescado de
Michel Bras, preparado con aceite de oliva y cuyo nombre
evoca las nubes que pasan sobre un paisaje de Aubrac (sur
de Francia), donde tiene su restaurante.
"Nueva York es una ciudad que adoro, he participado tres
veces en el maratón", dice a la AFP Bras, que trasciende
su origen francés, promueve una alta cocina cosmopolita y
es considerado como un maestro por los jóvenes chefs.
"Fui de compras al mercado en Chinatown con Wylie (Dufresne)
y descubrí los frijoles de Lima, entonces decidí hacer
una entrada con frijoles peruanos y a la sal", cuenta.
"Mi país es lo universal", cuenta Michael Bras, de 62
años, que se niega a entrar demasiado en los debates
sobre los conceptos gastronómicos como el "fooding"
--síntesis de "food" y "feeling", es decir cocina con
sensaciones o incluso sentimientos-- o la "cocina
molecular", donde el acto culinario se acerca más a la
precisión científica de un laboratorio químico.
"La mejor cocina es como la mejor música, se produce
cuando quienes la hacen ponen dedicación y sentido común,
sin actitud pretenciosa", dice.
Según Luc Dubanchet, fundador del sitio web Omnivore
dedicado a la joven cocina francesa y europea, "la
creatividad es la palabra clave de este festival, que
existe desde hace varios años en Deauville (oeste de
Francia) y se implanta por primera vez en el extranjero".
"La idea es considerar a los cocineros como artistas",
comenta a su vez Simon Dove, director de una escuela de
danza en Arizona y que participa en la organización del
evento en los locales de la FIAF, la Alianza Francesa de
Nueva York.
El festival sumó la danza a la preparación de las
recetas, organizando un picnic el domingo en Central Park
donde todos los grandes chefs armonizaron sus creaciones
culinarias con coreografías contemporáneas abiertas al
público.
El lunes, cinco restaurantes de Manhattan --los cuatro de
David Chang y el WD50 de Wylie Dufresne--, hicieron
preparar cenas por los chefs franceses. Todos los
restaurantes estaban repletos con reservas realizadas una
semana antes.
En el WD50, Michel Bras ayudado por una quincena de
asistentes de este local muy a la moda del sureste de
Manhattan preparó nueve platos, desde los frijoles
peruanos a uno con "60 hierbas y legumbres" y una "tarta
de zapallo y mousse de café" para una sala de unas 50
personas, entre ellas Jean-Georges Vongerichten, chef de
uno de los cuatro restaurantes que ostentan las
codiciadas "tres estrellas" de la guía Michelin en la
ciudad.
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