Sucede
con las verdaderas leyendas que su origen se pierde en la
noche de los tiempos. La ausencia del dato objetivo de
las fechas confirma con mayor fuerza una fábula lejana,
tan lejana que es historia y es cultura. Sucede que en
Agramunt los archivos y documentos escritos de la villa
leridana fueron incendiados en las guerras napoleónicas.
Así se lo contaron pocos años después al literato Serafí
Pitarra que escribió el drama antiguo de Dida, una hija
de la comarca, que no podía ser sino turronera. Sucede
que para los agramunteses su turrón es su historia y su
cultura, y su receta es leyenda.
Miel de azahar
En un olla mezclar al baño María miel y azúcar. Son
necesarias cinco horas de cocción a dos kilos de presión,
que se rompen pasados los primeros 120 minutos para
añadir clara de huevo batida. La maestría artesana es la
que logra que durante este proceso el color dorado no
pierda sus aromas de azahar o a romero, en función de las
flores que contenga la miel.
Avellanas negretas
Tostar las avellanas al fuego. Son necesarios cuarenta y
cinco minutos para que la avellana negreta logre su punto
de asado. Las cáscaras se enrojecen y se aguarda a que
pierdan calor para proceder a pelarlas. Se limpian hasta
que el extremo de que un vidrio se mantenga limpio a su
contacto.
Una libra por cada libra
Añadir a la miel tantas avellanas como sea menester,
guardando una proporción homogénea. Ni más ni menos. La
masa característica, irregular, protuberante y viscosa se
logra respetando las cantidades. Éstas se remueven a un
ritmo lento sin pausas.
El tamaño buscado
Sobre una película fina de harina, nunca de aceite, se
rescata de la masa la porción que, pesada en la romana,
será la deseada. La contundencia de sabores se reserva
gracias a que la manipulación se realiza poco a poco. En
la olla espera su turno, a la temperatura justa que no
cristaliza ni endure el resultado meloso de avellanas,
azúcar y clara.
La dureza de un cristal
Cuando se muerde una oblea rellena de turrón de Agramunt
se entiende lo que el catalán desde antiguo asevera:
trencarà com a vidre. Se rompe como un cristal. Engaña a
quien piense que su rico sabor a miel lo convierte en
pegajoso y complace a quienes degustan sin fuerza la
dureza de la avellana y se aseguran un mordisco cargado
de matices.
Navidad con Denominación de Origen
El turrón sabe a Navidad. Los tres reyes con Denominación
de Origen protegida llegan de Jijona, de Alicante y de
Agramunt. Ofrecen bocados calóricos de los que no hay que
abusar, pero tampoco privarse siempre que no esté
contraindicado para la salud. Son ricos en azúcares, en
grasas y en fósforo, y también lo son en autenticidad
garantizada por la calidad de las materias primas
naturales y el proceso artesanal de su elaboración. En
Agramunt las obleas de 30 y 50 gramos llegan a alcanzar
el medio kilo en el Adviento, tiempo en que todos los
miembros de la familia abandonan durante unas semanas sus
labores cotidianas para convertirse en turroneros.